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Diego Ladrón de Guevara Orozco y Calderón

Natural de Cifuentes, llegó a ostentar los cargos de obispo de Panamá, Huamanga y Quito y XXV virrey del Perú.

Diego Ladrón de Guevara Orozco y Calderón, hijo de Rodrigo de Guevara y Bernarda Calderón, emparentaba por línea materna con fray Diego de Landa y Calderón, obispo de Yucatán. Nació en Cifuentes (Guadalajara) en 1641 siendo bautizado en la parroquia cifontina del Salvador el 18 de noviembre de dicho año, actuando como padrinos el licenciado don Luis de la Casa y doña Leonor Beltrán.

Guiado hacia el sacerdocio por designio paterno inició sus estudios de cánones y leyes en la universidad de Sigüenza donde alcanzó el bachillerato el 18 de diciembre de 1665, la licenciatura el 5 de diciembre de 1668 y el doctorado el 1 de abril de 1680, pasando posteriormente a la universidad de Alcalá donde regentó la cátedra de derecho civil. Posteriormente obtuvo la silla de canónigo doctoral en la catedral de Sigüenza y pasó por oposición a la de Málaga con la misma prebenda.

Desde allí pasa a América al ser promovido el 8 de octubre de 1689 como obispo de Panamá. Llevado de gran ilusión e iniciativa, desarrolla una ingente labor, mandando reedificar la catedral que había sido destruida por unos piratas, el seminario y los colegios de San Luis y San Diego, reformando también conventos como el de la Concepción. Entre 1691 y 1693 recorrió el istmo centroamericano denunciando los abusos que cometía el Marqués de la Mina, presidente de la real audiencia, a quien el consejo de Indias destituyó. Entonces y debido a los muchos méritos que acumulaba el cifontino, le sucedió como presidente interino de la real audiencia de Panamá. En 1695 estuvo desempeñando, interinamente, el cargo de gobernador y de comandante general de Tierra Firme. Durante el tiempo que ocupó este cargo se dedicó a mejorar las defensas de la ciudad y fortificó el castillo de Chagres, gastando amplias cantidades de su peculio. Antes de que acabara el siglo, concretamente en abril de 1699, fue trasladado a Perú, siendo nombrado obispo de Huamanga, actual Ayacucho, el 11 de dicho mes. Entre la labor que desarrolló allí destaca la restauración de la universidad de San Cristóbal de Huamanga que había dejado de funcionar por falta de rentas; redactó nuevas constituciones que mandó agregar a las dejadas por don Cristóbal de Castilla y Zamora, fundador de dicha universidad, y proveyó las cuatro cátedras. Igualmente costeó la construcción de un puente e inauguró el monasterio de Santa Teresa con las Carmelitas descalzas en 1703.También llevó a cabo algunas reformas en la catedral y el 13 de agosto de 1704 entregó el gobierno pues recibió noticias de su traslado a la diócesis de Quito, a la que arribó en octubre del año siguiente y en 1706 recibió las Bulas pontificias y tomó posesión del Obispado.

En este nuevo cargo alcanza la cima de su carrera eclesiástica, sobresaliendo como organizador de la administración y de los tribunales de justicia, como promotor de la cultura, como defensor de los hispanos ante la piratería inglesa. Este buen hacer no pasó inadvertido y en 1710, al fallecer Manuel Oms de Senmenat, marqués de Castel dos Rius, XXIV virrey del Perú, fue llamado a Lima a posesionarse interinamente del cargo por estar en el tercer lugar de la tema y haber fallecido los dos primeros. Así el 29 de agosto hizo su entrada en la capital del Perú, no sin dejar en Quito de vicario general del obispado a Pedro de Sumárraga, arcediano de esa Catedral. De esta manera, en la persona de Diego Ladrón de Guevara se unían las más altas dignidades de gobierno: la eclesiástica como obispo y la civil como gobernador de Perú en nombre del rey español. Señalar que también fue capitán general de los reinos de Perú, Tierra Firme y Chile. Tomó posesión como XXV virrey del Perú el catorce de septiembre del dicho 1710 en Lima. La primera tarea que se propuso fue la de reducir gastos, para lo cual desarmó la escuadra e incrementó la producción de plata de las minas de Potosí, Huancavelica y San Nicolás; puso límites a la fabricación ilegal de aguardiente de caña y controló las fábricas autorizadas, gravándolas con altos impuestos. Durante su gobierno llegó la noticia de la firma del Tratado de Utrecht, en 1713, que ratificó a Felipe V como rey de España celebrando en Lima la consolidación del gobierno del monarca con la representación de la comedia en verso "triunfos de amor y poder" del poeta Pedro de Peralta y Barnuevo. Pese a la Paz de Utrecht, tuvo que reaccionar frente a la continuada amenaza corsaria y debió de ahuyentar a piratas ingleses que apresaban buques mercantes en las costas. Tuvo que frenar la sublevación de los esclavos cimarrones de la hacienda Huachipa de Lima que habían establecido fortificaciones y osado presentar batalla a las tropas reales. Aprobó la reconstrucción de la catedral de Lima y la edificación de otros templos, entre ellos el de la Buena Muerte, el convento de Mínimos de San Francisco de Paula y la iglesia de Santa Librada; y reforzó los fuertes del Callao, puerto muy próximo a Lima; además de proteger la universidad de San Marcos dotándola de una cátedra de anatomía. Ejerció el cargo durante media docena de años, al cabo de los cuales tras ser denunciado por mantener excesivos gastos públicos y malversación en las cajas reales, y tras varios malentendidos con la corona fue cesado como virrey el dos de marzo de 1716, siendo sustituido por Diego Morcillo, arzobispo de Charcas. Fue sometido a un juicio de residencia y sentenciado, aunque intentó realizar una especie de auditoría para justificar la bondad de su gobierno, en ese momento contaba ya con setenta y cinco años. Por ello decidió retornar a la tierra madre, para lo cual viajó hasta México donde embarcaría para España. Allí se supone fundadamente que repatrió los restos de su pariente fray Diego de Landa y Calderón y los envió a Cifuentes, para que fueran enterrados en la capilla de los Calderones de la parroquia del Salvador. Diego Ladrón de Guevara, en cambio, no pudo hacer la travesía, pues la muerte le sorprendió en suelo mexicano el 9 de septiembre de 1718, siendo enterrado en la catedral de Ciudad de México.



Fernando Bermejo Batanero  para  Cifuentesnet © 5 de Mayo 2012
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